La flauta

En 1999, un grupo de arqueólogos halló en varios sepulcros de China cinco ejemplares de flautas, destinadas, probablemente, a acompañar con sus sonoridades a los muertos en el más allá. Estaban fabricadas con huesos de grullas y solamente una estaba en condiciones de emitir sonidos. Se calculó que databan del séptimo milenio antes de Cristo, y esa flauta en particular (la que suena), es considerada el instrumento musical más antiguo y completo que pueda escucharse.

En realidad, estos instrumentos descubiertos son bastante “modernos”. Anteriormente se encontraron otros que nos recuerdan a la flauta. Algunos de ellos habrían sido construidos veinticinco mil años antes de Cristo.

Mucho antes de nuestra era, los sumerios, egipcios, griegos, romanos, hebreos, etc., la conocían y empleaban, llamándola de distintas maneras. Por esos tiempos eran ya comunes las dos clases de flautas que nos son familiares: la de pico o dulce y la travesera, que recibe su nombre por la posición en que se coloca el instrumento con respecto al cuerpo del ejecutante.

En la Edad Media, ambas seguían conviviendo. En el siglo XVI, encontramos toda una familia de flautas, que con sus variados tamaños podían evocar las diferentes voces humanas. En el Barroco, los compositores aclaraban en sus partituras cuál de ellas era la requerida. Es en este período cuando la flauta travesera hace su ingreso en la orquesta de la mano de Lully y su ballet Triomphe d’amour, de 1681.

A partir del Clasicismo será ella la que permanecerá en la orquesta, pues para entonces había sido objeto de algunas mejoras técnicas. La orquesta clásica contaba con una o dos flautas que, en la primera parte del período, eran tocadas por el mismo músico que tenía a su cargo el oboe. Según lo pidiese una determinada parte de la obra, tomaba uno u otro instrumento.

    El gran aporte para la flauta lo realizó Boehm, quien además de orífice era constructor de flautas y flautista. Tras emprender una serie de estudios, que no excluían la acústica, diseñó nuevamente el instrumento hacia el año 1847. Entre las innovaciones realizadas estaba la de haberla dotado de un cuerpo cilíndrico con agujeros más grandes y colocados teniendo en cuenta no tanto la comodidad del intérprete, sino determinados principios acústicos. Como era imposible que fueran abarcados por los dedos del flautista, le colocó un sistema de llaves que le permite al instrumento, además, aumentar sus posibilidades expresivas, merced a una adecuada digitación del músico. Una primera llave ya había sido colocada en algunos instrumentos alrededor del año 1660.    
    Sin cambios importantes, la flauta de Boehm, ágil y de timbre homogéneo, es la que se utiliza en nuestros días. 
    Aunque la flauta integra la familia de las maderas, en la actualidad se la construye, generalmente, de oro, plata o alpaca, que es una aleación de cobre, cinc y níquel.



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