El primer himno cristiano

 La música cristiana no comenzó con el papa Gregorio y el llamado canto gregoriano. Los testimonios musicales de los primeros siglos de la religión son escasos y extremadamente difíciles de interpretar.
    El documento más antiguo de música cristiana se halló en 1918 en Oxhyrynchos, Egipto. Es un himno en griego a la Santísima Trinidad, que data de finales de siglo III, es decir antes del Concilio de Nicea y el edicto de Salónica, que autorizaron el libre ejercicio del culto.
    Fue escrito en el reverso de una cuenta de cereales. No está completo, faltan el principio y algunos versos intermedios. El texto que se conserva es: “Mientras nosotros celebramos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, todo lo creado en la naturaleza cante: amén, amén, Gloria, Potencia (...) Al Único Dador de todo bien, amén, amén”.
    La notación musical del papiro ha sido interpretada y el himno fue grabado en CD. Hay al menos dos versiones, bastante parecidas. Su apreciación nos permite comprobar su similitud con el canto de sinagoga. Nada extraño, pues el cristianismo no nació con su propia música.
 




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