Kassia, una compositora del sigo IX

Los manuscritos musicales más antiguos que se conservan firmados por una mujer son los que nos dejó Kassia, que, probablemente, nació en Constantinopla, la capital del Imperio Bizantino, alrededor del año 810.

Se la menciona de maneras distintas: Kasia, Eikasia, Ikasia, entre otros nombres.

Es de suponer que, antes, y en tiempos de Kassia, seguramente, hubo otras compositoras, pero no ha quedado ningún registro de sus creaciones.

Kassia fue, además, escritora, filósofa y una ferviente luchadora por el reconocimiento de los derechos que les corresponden a las mujeres. Pertenecía a la clase alta y, por eso, pudo recibir una adecuada instrucción. Fue partidaria de la adoración a los íconos; en tanto el emperador Teófilo ordenaba todo lo contrario.

Por su pertenencia a una familia noble y por su belleza, fue una de las candidatas a casarse, precisamente, con Teófilo. Se cuenta que, en 830, el emperador le ofreció a ella la manzana de oro (como Paris a Afrodita), pero cometió el error de decir que en este mundo la mujer causa daño, haciendo referencia a la historia de Eva y la serpiente. Kassia le respondió que también es causa de mucho bien, haciendo referencia a la Virgen María. A Teófilo no le gustó el comentario y le dio el preciado objeto a otra dama, a Teodora. Evidentemente, Kassia tenía otros objetivos que ser sólo una emperatriz.

Como no quería casarse, orientó su vida hacia el convento. En el año 843, ya era abadesa de su propio monasterio, como también lo sería Hildegard tres siglos después.

Kassia compuso música para los servicios religiosos y se dedicó también a escribir, no solamente textos religiosos. Se conservan cincuenta de sus composiciones musicales, todas con textos propios. Poseen la notación musical de su época, y se cree que llevaban algún tipo de acompañamiento instrumental, aunque no estuviera escrito.

No se sabe cuándo murió, posiblemente, alrededor del año 843 o del año 867. La Iglesia Ortodoxa la recuerda el 7 de septiembre.

La versión grabada en un disco de algunos de sus himnos por el grupo VocaMe guarda semejanza con la interpretación de la obras de Hildegard: la línea melódica está más cerca del canto ambrosiano que del gregoriano (este último estaba vigente en tiempos de Kassia), por la gran distancia que hay entre las notas, característica que no encontramos en el gregoriano.
Su música transmite mucha serenidad, paz y, por eso, puede conmovernos profundamente, a pesar del tiempo que nos separa de su autora.







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