Cecilia Gros: La creación musical

Uno puede alcanzar muchos objetivos, pero, si se reúne con otros que tienen las mismas metas y voluntad, seguramente, conseguirá mucho más. El grupo beneficia a quienes lo integran. Es lo que sucede siempre, y las asociaciones de compositores son un buen ejemplo de ello.

La Argentina tiene muchos compositores de música clásica; lamentablemente, la mayoría no tienen difusión alguna. Si le preguntáramos a un melómano a la salida de un concierto a cuántos compositores argentinos conoce, es probable que mencione a los cuatro o cinco consagrados históricamente, que han muerto hace décadas y, quizá, una menor cantidad de los que están vivos y activos. No sería raro que, de estos últimos, mencione a los que cuentan con el apoyo de la prensa que, por diferentes razones, deciden impulsarlos y elogiar cualquier obra que presenten. Estas creaciones, muchas veces, pasan por ser muy originales, pero ello se da porque se ignora que otros, también argentinos, hicieron eso antes, quizá con mejores resultados. ¿Por qué no todos reciben igual trato? ¿No deberían todos los compositores o intérpretes ser escuchados y recibir el mismo tipo de apoyo?

Por eso, es importante que los compositores se unan y puedan dar a conocer sus creaciones. Aquellos que vayan a sus conciertos serán beneficiados con esas nuevas sensaciones que una obra desconocida pueda generarles. Seguramente, serán distintas a las que experimentan cuando van a escuchar una obra que ya conocen. Esto sucede también en las demás artes; todos tienen el mismo problema: la falta de difusión, la falta de llegada al público.

Siempre hemos tratado de revertir esto; por lo tanto, nos parecía muy importante ocuparnos de una joven y muy activa compositora argentina: Cecilia Gros. Ella se ha dado cuenta de lo importante que es unirse a otros creadores y, por eso, integra el Foro Argentino de Compositoras.

Cecilia es docente, directora de coros y compositora. Es egresada del Conservatorio Nacional de Música “Carlos López Buchardo” y del Conservatorio Provincial de Música “Julián Aguirre”. Tiene una Maestría en Cultura Argentina.

Ha escrito obras para instrumentos solistas, música de cámara y sinfónicas. Su obra Caleidoscopio, para orquesta sinfónica, fue seleccionada por la Orquesta Sinfónica Nacional, que la estrenó en el año 2010.

Sus obras se han estrenado en el Conservatorio Nacional de Música “Carlos López Buchardo”, el Conservatorio Provincial de Música “Julián Aguirre”, el Museo Isaac Fernández Blanco, el Auditorio de Belgrano y también en el exterior: el Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México, el Museo de Arte Contemporáneo de la ciudad de Morelia, Michoacán, también en México, y el Conservatorio Profesional de Música Amaniel de Madrid. Diversos medios radiales han difundido sus obras, entre ellos: Radio Nacional Clásica, Radio Cultura Musical, Radio Filarmonía de Lima y Radio Canadá Internacional. Algunas de sus creaciones se encuentran en el catálogo de la Fonoteca Municipal de Lisboa, Portugal.

Comenzamos con la pregunta que mejor la define.

 

· ¿Por qué eligió ser compositora?

En un principio, no lo elegí. Primero, estudié piano. Era muy chica y no sabía qué quería ser; sí, que me gustaba la música. Me gustaba mucho.

Cuando tenía diecisiete años, y mientras realizaba las prácticas de dirección coral del Profesorado de Música en el Conservatorio Nacional, la profesora Vilma Gorini, me dijo que tenía condiciones para dirigir; algo que nunca se me había ocurrido; entonces me anoté en el Conservatorio “Julián Aguirre” para estudiar la carrera de Dirección Coral. Al mismo tiempo hacía varios cursos particulares.

En un momento, me inscribí en una Maestría sobre Cultura Argentina que ofrecía el Fondo Nacional de las Artes y creo que allí comencé a pensar en ser compositora.

Por eso me anoté en el Conservatorio Nacional para estudiar composición. Era alumna de Fernando Maglia, en tanto, de manera particular, estudiaba con Santiago Santero. Me encantaba, pues los dos tenían distintos estilos para enseñar. Y así empecé. Cada tanto vuelvo a estudiar, me resulta un gran incentivo.

 

· ¿Qué se estudia en la carrera de composición? ¿Qué requisitos son necesarios para ingresar?

Era una carrera de, aproximadamente, cinco años de estudio, en donde se cursaban materias como armonía, contrapunto, composición, orquestación y muchas más. Para ingresar, teníamos que tener hecho el Profesorado de Música. Estoy hablando del Conservatorio Nacional “Carlos López Buchardo”, que ahora forma parte del Instituto Universitario Nacional de Arte (IUNA), y la carrera es distinta, ahora los alumnos egresan como Licenciados.

 

· ¿Cómo decide para qué instrumentos compondrá?

Por lo general, eso depende de qué me ha estimulado para crear una obra; siempre debe haber una motivación.

Por ejemplo, tengo una obra llamada La V de las Aves, que es para dos violonchelos y bandoneón, que nació por el amor que siento por esos instrumentos. Además, pensé que ellos podían manifestar mejor los climas que deseaba transmitir. Seguramente, influyó que hacía poco tiempo había escuchado en un concierto a Dino Saluzzi, músico que admiro, como bandoneonista y compositor. Él tocaba en dúo con una violonchelista alemana; fue un recital bellísimo.

A veces, la combinación surge de un encargo. Mi obra para conjunto de clarinetes nació como una sugerencia de la clarinetista Amalia Del Giudice. Ella había terminado de tocar en un concierto del Foro Argentino de Compositoras y me preguntó si yo podía escribir una obra para un conjunto tan particular, incluso, podía pedir que los músicos hablaran o cantaran algo. Me pareció una gran idea. Luego se me ocurrió incorporar un texto bastante curioso que tiene que ver con los radioaficionados. Mi suegro lo era.

El texto dice, de manera muy formal, todo lo que debe estudiar un radioaficionado, pero, en el final, sorprende: “Ésta es una estación de radioaficionado. Posee la licencia otorgada por la Secretaría de Comunicaciones. Tuve que aprender el código morse y mucho de teoría electrónica para ser capaz de operarla legalmente. En esta estación, es posible transmitir y recibir señales de todo el mundo. Puedo manejar emergencias y comunicaciones personales y crear bienestar y diplomacia. Trabajé mucho para obtener todo esto y poder disfrutarlo; por lo tanto, no fastidie con el desorden que existe en este lugar”.

Me pareció muy ingenioso, por eso, la obra se llama Estación de radioaficionado, y está dedicada a Amalia y a mi suegro.

Una obra que tengo en proceso de composición es la que se llama Reflexiones de un paseante solitario; está basada en un libro autobiográfico de Jacques Rousseau. El libro está dividido en diez paseos, en los que Rousseau medita sobre la vida, la muerte, los amigos, los enemigos, y muchos otros temas referentes a la condición humana.

Mi intención es poner en música los diez paseos, pero cada uno tendrá una formación instrumental diferente. Ya he compuesto el primer paseo (oboe solo), el cuarto (piano y percusión) y el quinto (tres percusionistas). Ahora, estoy componiendo el décimo (violonchelo solo).

 

· ¿Qué gestiones debe hacer un compositor para que le interpreten una obra?

Por su cuenta, solo, no puede hacer nada; por eso, existen las asociaciones. De lo contrario, es muy difícil, salvo que sea un compositor muy conocido y que tenga muchos contactos. Los concursos son muy difíciles de ganar. El año pasado gané un concurso internacional en Bolivia con mi obra Gotas, para cuarteto de saxofones y piano, basada en un texto breve de Julio Cortázar: Aplastamiento de las gotas. Allí utilicé un efecto especial que puede hacer el saxofón: el slap, que es similar a un staccato. El saxofón puede hacer distintos tipos de slaps.

Hace poco, la Orquesta Sinfónica Nacional interpretó mi obra llamada Caleidoscopio. Lo logré gracias a que el Foro, como las demás asociaciones, envía constantemente obras sinfónicas para todas las orquestas del país. Tuve la suerte de que esta vez la Orquesta Sinfónica Nacional eligiera una mía. Esta elección la consideré un premio. La compuse cuando estudiaba con Santero. Recuerdo que, mientras la componía, le preguntaba si alguna vez la podría escuchar. Él me alentaba para que la presentara en cuanta oportunidad tuviese. Si la presentaba por mi cuenta al programador de la orquesta, no sé qué hubiera sucedido, por eso, son importantes las asociaciones, llegan de una manera más efectiva a las instituciones y a los músicos y, por ende, dan más posibilidades a sus integrantes para que se escuchen sus creaciones.

 

· ¿Cómo escribió esa obra sinfónica?

Esa obra me demandó dos años de trabajo. La comencé siendo alumna de composición de Maglia, en el Conservatorio Nacional, y la terminé siendo alumna de Santero.

Está basada en mi obra de cámara llamada Carta de R, que la compuse para mezzosoprano, flauta, clarinete, violonchelo, violín y piano.

Lo apasionante de componer es que, en el proceso compositivo, una se encuentra con diversos caminos; muchas veces, la obra nos va llevando por ciertas sonoridades que, en un inicio, no se pensó. En cuanto a determinar la duración de cualquier composición, suelo estar muy pendiente de que no decaiga en su discurso musical; en general, siento cuando está finalizada.

 

· ¿Qué otras ventajas tiene ser parte de una asociación de compositores?

La asociación nos enseña a trabajar en equipo. Así es como logramos muchas cosas. Las reuniones del Foro son una vez al mes; pero, mientras, pensamos proyectos que trataremos cuando nos reunamos.

Organizar conciertos, conferencias, el disco que estamos por sacar y resolver las inquietudes que nos surjan lleva bastante tiempo.

 

· ¿Necesitan mucho dinero para organizar cada concierto?

El dinero es un tema importante. Si bien hemos recibido alguna vez un subsidio del Fondo Nacional de las Artes, siempre estamos poniéndolo de nuestro bolsillo, principalmente, para pagarles a los músicos. Además, nuestros conciertos son con entrada gratuita, de modo que no esperamos recibir dinero del público.

Por eso, no podemos pensar en presentar obras con muchos intérpretes; a lo sumo, tres.

 

· ¿Cómo consiguen a los intérpretes?

En el Foro, tenemos una lista de músicos, donde también anotamos cómo han tocado. Además, hay intérpretes que se ofrecen para tocar en nuestros conciertos, o las compositoras proponen sus intérpretes. También puede ser que algún músico ya tocó la obra o la está estudiando y, entonces, estará más preparado que otros para el concierto.

En mi caso, tengo mis músicos preferidos; por afinidad, por el estímulo que provocan en mí, como Claudio Pascua, pianista; Pablo Parera, violonchelista; Lea Prime, que toca la marimba; y Juan José Acuña, percusionista.

 

· ¿Siente por momentos angustia mientras compone o siempre le resulta una tarea grata?

Hay momentos en los que me siento frenada, estancada. Es cuando procuro encontrar una solución a un problema que se me ha planteado. Cuando eso me sucede, pienso que no podré componer nunca más. Pero cuando surge la solución, esa angustia desaparece.

La satisfacción que siento cuando la obra está terminada es muy grande. Mis creaciones suelen ser el fruto de mucho tiempo de investigaciones; yo estudio bastante sobre aquello que me interesa: escucho música, la analizo, busco material teórico, etc. Es un trabajo de investigación fascinante.

Obviamente, una vez que la termino, quiero que no quede en el papel, que se toque; para mí, ése es el mayor premio.

 

· ¿Qué cambió en su estilo desde que comenzó a componer?

Dicen que uno es la misma persona siempre, pero con algunos agregados, con leves variaciones. Seguramente, mi obra refleja ese concepto. Cada una puede responder a un estilo distinto, pero en todas hay algunos aspectos que tienen que ver con mi personalidad.

 

· ¿De qué vive un compositor en la Argentina?

Por lo general, de la docencia. Nunca pensé que podría vivir de la composición. Yo dirijo coros vocacionales, lo cual es también docencia, pues los integran personas que, al inicio, no tienen conocimientos musicales.

Es muy lindo formar a la gente, generarle las ganas de aprender, de mejorar; no me interesa tener “el coro” que suene magistral. Me encanta ver cómo se van entusiasmando a medida que pasan las reuniones y cómo, cada día, todos intentan cantar mejor, por ellos y por sus compañeros. Por otro lado, trabajar con tanta gente me hace valorar más los tiempos en que estoy sola. Para mí, es fundamental estar sola para componer.

 

· ¿Qué cree que le pasa al público tradicional con la música clásica argentina contemporánea?

Nosotros no tenemos llegada al gran público. Creo que, si la gente la escuchara más seguido, la valoraría e iría a los conciertos. Pero ese gusto hay que generarlo; tiene que haber una intención didáctica por parte de los medios de difusión y del Estado.

A mis clases siempre llevo música argentina, de cualquier tipo, y a la gente le encanta. Muchas veces, después, me preguntan dónde pueden conseguirla.

Creo que las asociaciones de música, de todos los géneros, deberíamos unirnos para elaborar planes y estrategias para que nuestras obras se conozcan más.

La música popular tiene mayor difusión que la nuestra, y me parece que, en parte, es porque los músicos están más unidos. En la música clásica, cada uno está haciendo lo suyo, en su asociación, de manera aislada. Creo que ayudaría juntarse y pensar estrategias en común.

 

· ¿Qué le llama la atención cuando escucha una obra que no conoce?

Cuando voy a un concierto, quiero sentarme y disfrutar, no hacer un análisis musical. Ni me interesa si el lenguaje es moderno o no.

Seguro que hay tanto amor, tanto trabajo, tanto tiempo invertido en ella que un análisis racional o una crítica me parece injusto. Hago lo mismo que cuando voy al cine: me siento en la butaca y “me entrego”.

Quizá, luego, sí piense en tal efecto, color, etc.; pero lo hago después. Lo fundamental es que me llegue el mensaje emocional, que es lo más importante que tiene para transmitirme un compositor y una obra.

 

· ¿Qué le recomendaría a un compositor que se está iniciando?

Que estudie siempre, que nunca deje de hacerlo, porque el crecimiento es constante. Y que sea curioso, que vaya a los conciertos de otros compositores para saber qué están haciendo. Además, eso generará una camaradería que nos beneficiará a todos.

 

· Los críticos musicales,¿comentan los conciertos del Foro?

No, ni siquiera van. Y eso que siempre mandamos gacetillas a los medios. Aún no ha salido ningún comentario de un concierto nuestro. ¿Cómo vamos a pretender que se acerque el público, si, supuestamente, aquel que está en el tema no va?

Me gustaría que, cada vez que se presentan nuestras obras, se generara en las personas la misma curiosidad que cuando sale un disco nuevo de un artista popular, una nueva obra de teatro o una nueva película. Nosotros también tenemos algo para ofrecerles.



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