Giorgio Paganini: El mundo de la zarzuela

Nacida décadas después del estreno de la primera ópera, la zarzuela sigue estando viva gracias a un conjunto de artistas y fanáticos que se sienten atraídos por ésta.

Su nombre deriva del Pla zarzuela sigue estando viva, pianista. t se representan de artistas y fanmos hace rmcuhas funciones.uier zarzuela. ue cantealacio de la Zarzuela, en Madrid, llamado así por estar rodeado de zarzas. Ése era uno de los ámbitos en que residían los reyes españoles y donde se representaban estas obras que combinan números musicales con partes habladas. Allí, en el pabellón de caza, Felipe IV gustaba mucho de este tipo de espectáculos. Las primeras zarzuelas, reconocidas como tales, contaban con libreto de Calderón de la Barca y música de Juan Hidalgo.

Para hablar sobre este género, convocamos a Giorgio Paganini.

Giorgio es director de orquesta y pianista. Comenzó sus estudios de piano en el Conservatorio Nacional de Música “Carlos López Buchardo”. Mientras, tomaba clases con Vicente Scaramuzza y se especializaba en ópera con Gianni Rinaldi. Su debut europeo al frente de la Orquesta Sinfónica de Valencia, en 1981, marcó el inicio de una carrera que lo llevó a presentarse en los principales teatros líricos de Italia, Alemania, Japón, Israel, Taiwán, Hong-Kong, Brasil, Guatemala, Austria, Noruega, Suiza y España, donde actualmente reside. Desde 1993 hasta 1997, colaboró habitualmente con el Teatro de la Zarzuela de Madrid. También con el Teatro Real de Madrid, donde participó desde 1998 en diversas producciones. Fue Coordinador General y Director Artístico de la Temporada de Ópera de Oviedo desde 1990 hasta 2003. La Asociación de Críticos Musicales de la Argentina lo distinguió como mejor director de orquesta de la temporada 2008. Actualmente, es el Director Musical de la Asociación Amigos de la Zarzuela de Buenos Aires, que realiza conciertos los terceros lunes de cada mes en el Club Español, dedicados exclusivamente a la zarzuela.

 

· ¿Qué diferencias hay entre una zarzuela y una ópera?

Técnicamente, no hay diferencias. En la zarzuela, hay oberturas, arias, dúos, coros, interludios y todo lo que se encuentra en una ópera. En Europa, la llaman la opereta española, porque tiene partes habladas, como la opereta y el singspiel.

Para un director de orquesta y un director de escena, hacer una ópera y una zarzuela es lo mismo. Una zarzuela grande exige una orquesta similar a la de una ópera de Verdi. Quizá, una diferencia es que, en la ópera, no existe el regionalismo que está casi siempre presente en la zarzuela. Algunas zarzuelas son muy madrileñas también en su música: tienen mucho pasacalle, chotis, etc. No obstante, la zarzuela no tiene siempre que incluir música española, pero, como los compositores son de esa nacionalidad, esa música les sale de manera natural. Hay zarzuelas que no tienen nada de música española. Un oyente sólo se da cuenta de que es una zarzuela porque está cantada en español y tiene partes habladas.

 

· ¿Hubo cambios en la zarzuela desde su nacimiento?

Sí, algunas zarzuelas del siglo XX no tienen ninguna danza española, como por ejemplo, Las golondrinas, de José María Usandizaga, que se estrenó en 1914. No tiene tampoco melodías tarareables; si uno sale del teatro luego de una representación, no se irá cantando nada. Pero es una gran obra, y los amantes de la zarzuela la quieren tanto como a las tradicionales.

 

· Las zarzuelas, ¿tienen argumentos específicos o son tan diversos como en la ópera?

Tendríamos que distinguir las dos clases de zarzuelas: las del género chico y las del género grande.

Las primeras nacen en un momento en que España estaba en crisis y no se podían hacer las otras, las más importantes, por los costos que requerían. Un grupo de artistas decidió, entonces, hacer zarzuelas breves, de una hora de duración. Eran más modestas en todo y se representaban varias en un mismo día. La “joyita” de este género es La verbena de la Paloma. Otra obra importante es Los claveles, que se representa casi siempre junto a La dolorosa, del mismo modo que Cavalleria rusticana con I pagliacci.

Las zarzuelas del género grande, en cambio, duran más, tienen más de un acto y sus argumentos suelen estar basados en obras literarias importantes. Ejemplos de ellas son La del Soto del Parral, Luisa Fernanda y Doña Francisquita.

En casi todas, los argumentos son de carácter costumbrista, pintan al Madrid de una época. Y varias tienen alusiones a la situación política del momento, como en el teatro de revistas. El público se identificaba mucho con lo que sucedía en escena. Esas referencias históricas se mantienen cuando se las representa en la actualidad, porque, si no, sería lo mismo que cambiar el libreto de una ópera.

Algunos argumentos sí se pueden actualizar a través de las puestas en escena, como el de Elrey que rabió, de Ruperto Chapí, que trata de un gobernante que, engañado por sus consejeros, cree que gobierna en el mejor de los países, y no es así. Ese argumento se puede trasladar a cualquier lugar y época.

 

· ¿Se componen zarzuelas en la actualidad?

Que yo sepa no; las que se estrenan son obras antiguas que antes no se habían considerado.

 

· ¿Puede intervenir cualquier cantante de ópera en una zarzuela?

No cualquiera; principalmente, por las partes habladas, que pueden ser en prosa o en verso. Allí es donde suele haber problemas, pues muchos cantantes de ópera no son buenos actores. Hay cantantes importantes, por lo general, españoles, que han grabado zarzuelas, pero sólo interpretaron los números musicales o, quizá, en recitales, quizá canten alguna romanza o un dúo. Hay excepciones, dos grandes cantantes que la abordaron fueron Alfredo Kraus y Plácido Domingo.

La exigencia vocal es la misma en la zarzuela que en la ópera. Algunas tienen tantos ornamentos como las óperas belcantistas.

La voz arquetípica masculina en la zarzuela es la del barítono, a la que muchas veces se le escribe en una tesitura muy aguda; es decir, no se le pide que haga una nota aguda, sino que cante agudo en casi todas sus participaciones. Al oído suena maravilloso, pero para el cantante eso es muy difícil.

En la zarzuela, hay personajes arquetípicos, como el tenor cómico o el ama, la “chulapona”. No es fácil encontrar cantantes para estos personajes, por eso, a veces, son interpretados por unos pocos que se han especializado en ellos. Cuando se monta una zarzuela en la que aparecen, se llama a estos cantantes, ni se piensa en convocar a otros.

 

· ¿Debe mantenerse el acento típico del idioma español?

Sí, aunque se haga en otro país de habla hispana. Si no fuera así, estaría fuera del entorno en el que se desarrolla la acción.

 

· El público de zarzuela, ¿es tan exigente cómo el de ópera?

No, el público de zarzuela va más a disfrutar que a criticar. Va a ver un espectáculo y gozar de él. No obstante, si algún cantante se equivoca, quizá, se pueda escuchar alguna manifestación de reprobación. Y es porque la zarzuela también tiene sus romanzas esperadas por todos, como las arias de las óperas, y allí el intérprete debe tratar de cantar lo mejor posible.

 

· ¿Qué aceptación tiene la zarzuela en la Argentina y en el exterior?

En la Argentina, creo que aún hay prejuicios, se la considera un género inferior. Es una valoración que se derrumba en cuanto alguien, que sabe, se sienta a estudiar una partitura de cualquier zarzuela.

Lamentablemente, esta consideración como género menor es compartida no sólo por el público, sino también por cantantes y empresarios, pero, por otro lado, las veces que hicimos zarzuela en la Argentina, los teatros se llenaron y debimos hacer muchas funciones.

En Estados Unidos, en Francia u otro países europeos, se canta rara vez. Y cuando se hace, tiene mucho éxito, pues consideran algo exótico esto de las panderetas y las castañuelas.

 

· ¿Qué podría ayudar a acercar a más gente a la zarzuela?

En primer término, es importante que haya una continuidad, que no se represente de manera aislada. Además, hay que educar al público, pero eso no lo puede hacer un particular, es tarea del Estado.

Tanto una ópera como una zarzuela, en nuestro días, le puede parecer espectáculos ridículos a un joven que está continuamente con un videojuego o viendo películas de acción. Entonces, hay que acercarse a él, de manera inteligente, con una propuesta que le resulte interesante. En España, en las décadas de los ochenta y de los noventa, un grupo de cantantes y yo íbamos a las universidades. Hablábamos sobre las zarzuelas y ellos cantaban algunos números atractivos de distintas obras, mientras yo los acompañaba al piano. Era un éxito, muchos jóvenes se iniciaron así en la zarzuela y en la ópera.

Debemos considerar que la importancia que tiene todo tipo de música para nosotros pasa por nuestra sensibilidad. Una obra nos conmueve o no. Puedo asegurar que, si se acercan una vez a la zarzuela, la amarán tanto como a la ópera.



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